Casa G
La Casa G propone espacios interiores flexibles que mantienen una conexión visual con el jardín y la calle. Una residencia de 430 m² que equilibra la privacidad y la apertura, con una materialidad sobria y cálida en todas partes.

House G se basa en una premisa precisa: crear interiores capaces de adaptarse sin perder su relación con el exterior. El proyecto articula la privacidad y la apertura como variables que el habitante puede regular, en lugar de como condiciones fijas. Esa tensión productiva organiza cada decisión espacial.
Las habitaciones se conciben como unidades modulares que se abren o cierran según el uso. La paleta de materiales (hormigón, madera y terrazo en tonos neutros) recorre continuamente la casa, uniendo sus espacios de forma tangible. La iluminación sigue la modulación estructural y refuerza la direccionalidad del proyecto.
El jardín trasero actúa como un pulmón verde: un espacio de reunión y descanso que la casa incorpora visualmente en todos sus niveles. La vegetación penetra en los interiores a través de filtros arquitectónicos que protegen la intimidad sin interrumpir el paisaje.
La sección transversal revela la lógica vertical del proyecto, donde el entresuelo extiende la flexibilidad programática hasta una capa intermedia que amplifica la relación entre los espacios públicos y la suite principal.





















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