Casa S
Casa S articula la luz y la privacidad a través de una geometría de curvas y líneas rectas que define cada espacio como una unidad autónoma dentro de un todo continuo. Una casa en Pilar, Buenos Aires, donde las superficies blancas y la madera sustentan una vida doméstica abierta al aire libre.

Casa S tiene su origen en una intención precisa: construir un espacio que sea a la vez luminoso y protegido, donde la privacidad no impida la apertura. El proyecto construye su identidad a través de la composición de curvas y líneas rectas, una lógica formal que permite leer cada habitación como una pieza singular y, al mismo tiempo, como parte de una secuencia coherente.
Las curvas generan aberturas continuas y áreas semicubiertas que amplían las vistas desde cada espacio. Los volúmenes se desplazan de forma compensada, liberando perspectivas y conectando el interior y el exterior a través de una galería que une la sala de estar, la cocina y el comedor integrados con la parrilla y la zona de descanso, disolviéndose finalmente en la piscina y el verde telón de fondo.
La materialidad refuerza esa lógica: la pureza del blanco y la calidez de la madera crean una atmósfera elegante y sobria, en la que la iluminación actúa como un elemento compositivo. Cuando se abre la carpintería, el corazón de la casa se expande, ampliando la ocupación del espacio compartido y permitiendo formas de vida dinámicas y relacionales.
Desarrollada en 320 m² en dos niveles, Casa S propone una domesticidad que se eleva por encima de su entorno con precisión formal, marcando una presencia distintiva dentro de su contexto.











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